Tecnología

El ultrasonido, como otras ondas mecánicas, causa compresión y expansión periódicas de la sustancia sonicada (agua). Durante la fase de descompresión a altas intensidades de sonido, las moléculas de agua cambian inmediatamente a fase de vapor, lo que origina la formación de espacios microscópicos -o cavidades-.

En la siguiente fase de sobrepresión las burbujas implotan bajo condiciones extremas a microescala (cavitación). Allí se alcanzan presiones hasta de 500 Bar y temperaturas hasta de 5200 K. La implotación de las burbujas produce fuerzas de corte enormes, las cuales destruyen las paredes celulares de bacterias, hongos y otros organismos.

 

 

En rangos de frecuencias bajas (20 kHz - 100 kHz) se generan burbujas de cavitación que dan lugar a fuerzas de corte muy potentes, cuyos efectos son extremos. En rangos de frecuencias medias (100 kHz - 1 MHz) se producen burbujas de cavitación más pequeñas pero aún efectivas, así como reacciones radicales sonoquímicas en el medio (agua).

En rangos de frecuencia altas (mayores a 1 MHz) el líquidos comienza a fluir a nivel molecular.

 

Rango de frecuencias entre 20 kHz - 100 kHz: Desintegración celular, desinfección, rompimiento de polímeros, liberación de enzimas.

Rango de frecuencias entre 100 kHz - 1 MHz: Degradación de enlaces orgánicos clorados, TBT, MTBE, liberación de enzimas.

Rango de frecuencias entre 1 MHz - 10 MHz: Desorción de moléculas orgánicas adsorbidas sobre superficies sólidas. Las sustancias orgánicas se hacen disponibles para su biodegradación, la cual también tiene lugar.

 

 

 

 

La tecnología de ultrasonido ya es aplicada con éxito a nivel mundial.

[Aplicaciones]